Lanzamos un concurso de fotografía para voluntarios

Ser voluntario en el Hospice Buen Samaritano tiene muchas particularidades, entre las que se destaca la diversidad. No solamente en la procedencia de las personas, su edad o la tarea que realizan, sino también en su vivencia, su experiencia personal.





Limpiar, cocinar, lavar, ordenar, atender, pintar, cortar el pasto, hacer las compras, recibir llamados, acompañar telefónicamente. Todas ellas son tareas que día a día el gran equipo de voluntarios lleva adelante. Pero los cuidados paliativos proponen una mirada más profunda de la realidad y de la persona que es cuidada y su familia. Esa mirada, precisamente, es importante que sea desarrollada, comprendida, enseñada. En ese contexto, nace desde el área de Voluntariado, la propuesta del Concurso de Fotografía.


Diego Villar co-coordina el área de voluntariado junto a Rita Agote. Él nos relata los inicios de la acción. “La idea nace a partir del curso de formación hacia los voluntarios. Queríamos entrenar lo que llamamos una “mirada global”, que significa no solo entrar a la casa a desarrollar una tarea puntual que me toque cumplir, sino a ampliar la mirada. ¿A dónde? Al huésped, a las necesidades de la casa, a detalles de orden, a salir de uno mismo.”


“La respuesta inicial de los voluntarios fue muy positiva”, relata Diego. “En las fotos de quienes ya han sumado su participación se refleja con claridad el espíritu que quisimos desarrollar, el conocer la casa a fondo, mirarla de otra manera, que no fuera central una persona o un huésped, sino los gestos, los detalles, las cosas que a veces parecen imperceptibles”.


Para ver todos los detalles, tanto positivos como los que requieren de la acción del voluntario, la persona debe levantar la mirada, pensar en el otro. Eso es algo vital en quien desee ser buen samaritano para aquel que sufre.


Los voluntarios muchas veces hacen su tarea en el silencio. Quizás no son ellos los que día a día acompañan al huésped, pero gracias a la atención a los detalles, el huésped puede sentir el amor de un hogar. El piso limpio, el pasto cortado, las flores bien plantadas, el te caliente, una sábana bien doblada.


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